El extraño mundo de ROJO internacional

El mismo viernes que fui a la embajada, debíamos decidir que hacer durante la tarde, pues teníamos pasajes de regreso para la noche. Después de descartar el cine, decidimos ir a algún canal de televisión a ver un programa en vivo. Elegimos "Pasiones", de TVN. Elías incluso le daría una sorpresa a su polola. Lástima que no pudimos pasar. Para no perder el viaje, nos quedamos a la única alternativa: Rojo. Jamás me ha gustado ese programa, no se porqué.
Primero debíamos conseguir invitaciones con "la productora". Tuvimos hacer una fila desde las 4 de la tarde (el programa empezaba a las 6). A esa hora ya había gente esperando. Un vendedor ambulante ofrecía fotos y calendarios de todos los cantantes y bailarines que alguna vez han estado. Otra señora vendía papas fritas y bebidas Mac Cola. Sólo a la gente que espera Rojo. En un grafiti, se lee"Jimena, opción 3". En el muro junto a la fila "Nelson Mauri, estás rico", "Nelson Mauri es maricón", "Maura te amo", y otros por el estilo. Estaba descubriendo un mundo totalmente nuevo: el del público seguidor de Rojo. Empezamos a conversar con la gente que hacía la fila. Casi todos venían de Puente Alto o Pudahuel. 1 hora en micro más 2 haciendo fila. Varios días a la semana, más asistencia a todas las Galas.
Entrando, nos ubicaron en 2° fila, en la mitad derecha. Decidimos hacer un cartel para llamar más la atención (reconozco mi egocentrismo). A dos metros de mí, una visión: Maura, Yamna e Isabel en bikini ensayando la presentación. Las dos primeras son las más divas, jamás se acercaron al público ni saludaron. Isabel es más linda que en la tele, su cabello es brillante.
Cuando llegamos al primer comercial, como a los 45 minutos de programa, Elías e Iván revisaron sus celulares: varias llamadas perdidas cada uno, recibían llamdas de las personas más increibles diciendo que nos habían visto. Eso se siente bien.
Un tipo chico y muy transpirado seencarga de animar al público. Ordena pararse, gritar, aplaudir, bailar. No descansa.
Al día siguiente en Chillán, un amigo me dijo "oh, men", haciendo referencia al show de edwin rivera.
Al final las dos horas se nos pasaron volando, aunque lo pensaría antes de volver. Recomiendo la expoeriencia de todas maneras.

