9.11.2005

Adiós querida Tía Nelda

El miércoles que recién pasó, en silencio, parecido a como llegó un día, se fue de casa la Tia Nelda. Deben ser más de 15 años los que vivió con mi familia, llegando a ser parte de ella. Ahora que lo pienso, tengo pocas memoranzas familiares en los que ella no esté presente.
Recuerdo el tiempo en que llegó. Viviamos en Arica, yo debo haber tenido 6 años, aproximadamente. Desde un principio la llamamos "tía" y no nana, porque nos dijeron que tenía algún parentezco con una cuñada de mi mamá. En realidad, fue mucho más que una nana para nosotros, ya que con su honestidad a través del tiempo se ganó nuestra total confianza.
Con Felipe intentamos varias veces echarla dentro de la tina llena de agua cuando iba a bañarnos. O le escondíamos cosas. ¡Qué paciencia! A ella le debemos el ser tan regalones.
El último domingo que estuvo con nosotros, no tuvo palabras de despedida. Sólo preparó distintos tipos de dulces (calzones rotos, brazos de reina) para Pipito y Matías. Esa era la manera en que podía expresar sus sentimientos.
Espero que en su nueva vida los recuerdos de esta casa y sus habitantes la alegren y le den satisfacción, y que no sean motivo de melancolía.
No te digo adiós, sino hasta pronto, querida tía. Que Dios te bendiga.